lunes, 27 de abril de 2009

¿Qué anda buscando, mami?

Por Hart-ista

Cada vez son más las vendedoras (en los comercios de ropa, sobre todo) que tratan a sus clientas de 'mami' y 'gordi' o 'gorda'. Me enerva: no soy la madre de nadie y, en todo caso, si lo fuera (y a menos que se trate de un reencuentro de esos que no hay desde que Sorpresa y 1/2) no soy la suya. Tampoco cae muy bien el otro apelativo: somos todas mujeres, queda claro que nada relacionado con el peso puede sonar cariñoso, mucho menos entre extrañas.

A la vez, y en el otro extremo, cada vez son más las de verdulerías y almacenes barriales que la tratan a una de 'señora' y 'doña'. Que sepan que a nosotras (las que todavía nos consideramos, y nos queremos mantener lo más que se pueda, jóvenes) esa formalidad no nos honra sino que, muy por el contrario, nos choca casi tanto como el exceso de confianza de sus pares, las vendedoras de ropa, indumentaria y accesorios.